Confieso que soy visceral y lo sé... soy culpable.
Aunque tengo un pequeño eximente y este es que me fuerzo a caminar por la senda de los llamados términos medios, un sitio muy seguro me dicen y la verdad es que es un camino muy cómodo, su trazado ligeramente sinuoso, está muy bien señalizado y la gente que lo transita suele tener cara de amable, viste de manera muy pulcra y despiden olores que a veces hacen palidecer los aromas naturales de las flores que crecen ordenadas en parterres a lo largo del camino aunque... para mi gusto sus sonrisas son demasiado uniformes, nadie se ríe a carcajadas y les falta ese brillo en la mirada que para bueno o para malo tienen los que caminan por el borde... exterior
Es que verán fuera de esa senda hay otro camino, no es de trazado tan regular, las flores crecen sin jardinero, es curioso me habían dicho que esto no era posible, las gentes que lo transitan son tremendamente vocingleras, nunca paran de hablar... ¡¡hablan con todo el cuerpo!! Cantan, se ríen a carcajadas y algunas ¡¡incluso lloran!!...Visten de manera muy extraña con combinaciones de colores imposibles, algo inaudito de verdad que sí.
Estos caminos no suelen cruzarse; su trazado discurre más o menos paralelo pero lo más curioso de todo es que no hay nada especial que los delimite sólo las personas que los transitan y ese cierto desorden en el de fuera... una vez pregunté la razón de los dos caminos y alguien muy sesudo con su sonrisa muy amable, su traje muy pulcro y su aroma de diseño me dijo que la senda de los términos medios sin duda era el camino correcto que me aseguraba la ausencia de problemas, me facilitaba el camino, me ayudaba a satisfacer mis necesidades y algo muy importante y objetivo fundamental me proporcionaba bienestar, después de su lección de principios fundamentales por los que no salirse de la senda de los términos medios (supongo que Volumen I) me lanzó la mejor de sus sonrisas acarició mi pelo son mucha suavidad y se marchó sin que yo hubiera podido decir ni una palabra o preguntarme algo acerca de mí, o que quería yo, o que me hacía feliz o que me daba seguridad, o que necesitaba o me inquietaba... me quedé pensando en sus palabras, todo eran ventajas me dije pero algo dentro de mí se sentía triste, así que me senté a un lado del camino por ver si entendía algo cuando a mi espalda una voz algo chillona me preguntó si ocurría algo, si podía ayudar... si me había perdido... cuando me volví un chico de pelo largo y brazos completamente tatuados me sonreía, aquella sonrisa no era perfecta pero tenía una cierta calidez desconocida hasta entonces para mí, se sentó a mi lado, me dijo que se llamaba Lou cogió su guitarra y empezó a cantar algo que sonaba así...
| Lou Reed - Walk on... |
Cuando acabó la canción mantuvimos una larga conversación, conversación que se mantuvo en el tiempo y de la que cada día aprendía cosas desconocidas y extrañas, en la que me hacía miles de preguntas para las que muchas veces no tenía las respuestas aunque esto no importaba, porque él tampoco las tenía...
Desde ese día, alterno los dos caminos, uno porque de alguna manera es inevitable estar en él (aunque sé que ando de prestado... ellos también pero... por encima de todo son amables y gastan para con los más distintos una cierta complacencia en la seguridad de que...sólo es cuestión de tiempo...) y el otro porque aprendí lo importante que es una mirada cálida, una conversación que no llega a ninguna parte, a que decir que no solamente es una de las dos opciones, no una agresión frontal a nadie, a parar el tiempo a voluntad aunque este siga su curso y porque si me faltaran esas carcajadas, ese desorden, esas canciones, esos llantos, ese brillo en la mirada, ese cabrearme cuando estoy hasta el gorro ( porque también aprendí a que no pasa absolutamente nada...) para después ser la persona más feliz del mundo ( y que tampoco hay que pedir disculpas por esto...) creo que... simplemente me moriría de pena o llevaría tatuada una sonrisa tan perfecta como inexpresiva y... francamente no me da la real gana.
FIN