¿Cómo he podido estar tanto rato sin escucharte?
|
Hablaba con J en su librería y entró ÉL, me fijé porque a parte de J y yo misma no había nadie más de manera que cuando entró no pude evitar observarle; hablaba muy bajo aunque pude escuchar que buscaba libros de una autora, la verdad es que ahora no recuerdo el nombre; llevaba la cabeza rapada y me pareció que sus brazos eran excesivamente largos pero probablemente sólo fue una mala percepción y... tampoco le di demasiadas vueltas.
No le había visto antes pero por la conversación que mantenía con J era de los habituales aunque desde luego él y yo no habíamos coincidido, ya sé que esto parece raro pero es que en la librería de J ( y M) no sólo se venden libros y cómic también se/nos regalamos con interminables discusiones...
El tipo en cuestión se puso a repasar las estanterías mientras J y yo hablábamos tranquilamente, cuando terminó su repaso se acercó a donde estábamos y le pidió a J que mirara en el ordenador cuantos títulos tenía de esa autora ( siento no recordar el nombre); debió reparar que me quedaba mirando así que se dirigió a mí para comentar que él todos los años buscaba a un autor que le llamara la atención y se leía todo lo que hubiera publicado, mientras me contaba esto J asentía con la cabeza...
Yo no dije nada así que él siguió hablando, ya con algo más de confianza se presentó me tendió la mano y me dijo: soy A y soy lector a lo que añadió que leer era un vicio; hombre le contesté tampoco es eso, me respondió que sí que él era antes muy feliz que tenía pequeños objetivos vitales como comprar un coche que después vendería para comprar otro mejor hasta que... cogió un libro, que a partir de ahí todo había cambiado que no podía pasar un día sin leer que incluso se enfadaba con alguno y que llegaba a estamparlo contra la pared ( cito textual), que en el baño se leía hasta los botes de gel ( esto me pareció de un cinismo adorable), luego mencionó que no podía con Proust... lo que me resultó curioso y me dijo que no entendía que hubiera alguien capaz de tragarse ( sigo citando) sus libros, le dije que todo era posible que hay gente para todo ( J al fondo me miraba extrañado por mi mesura) aunque... confidencia por confidencia yo le dije que no podía con el Ulises... ¡Ah! Sí, me respondió aunque... empezó a entrar gente en la librería y no acabó de decirme si éste había sido uno de los libros que había estampado contra la pared... confío que si coincidimos otro rato tendré el cinismo de preguntárselo...