viernes, 10 de agosto de 2007

...inventario melancólico...

Hoy por un momento he viajado al pasado he regresado a la casa de mis abuelos, una casa enorme rodeada de muchos árboles y replacetas, he visto a mi abuelo con su camisa blanca y sus tirantes tomarse un enorme vaso de leche al lado de la frondosa higuera y a mi abuela bajar muchos escalones mientras le sonreía protestando por la excentricidad de aquel viejo adorable y he visto la fuente de rosquillas que nos ponía a la chiquillería en la ventana de la cocina como en un descuido para que... consiguiéramos la hazaña de robarlas como si de un botín se tratara y he recordado mis ejércitos de latón porque les cuento que tardé mucho tiempo en tener primas y no he tenido hermanas por lo que si quería jugar tenia que ser a juegos de chicos ( no se me daban mal... criarse entre chicos tiene muchas ventajas aunque las broncas con tu madre sean interminables porque lo que sale de casa es una princesa y lo que regresa es un desastre sucio y lleno de arañazos... aún me hecha broncas, lleva mal no haberme sacado punta de... princesa) Se preguntarán a que viene todo esto. Les cuento.

Una de mis funciones es solucionar asuntos (“sección milagros” lo llamo yo), cuando entra algo que se sale de lo normal, nadie pregunta va directamente a mi mesa, y hay veces como hoy que después de varios meses al final terminas el trabajo y llamas a tu cliente y se lo dices y él que apenas sabe leer y que con ese pequeño milagro (con el que tú te has divertido) ha solucionado un gran problema, va y aparece con un recipiente de plástico y te dice que es para ti (y lo abres y... son un puñado de higos). Le miro con cierta sorpresa y me dice que una vez escuchó que me gustaban los higos y que estos... son de una que hay cerca de la que ahora ya es su casa y bueno ha sido inevitable sonreír y acordarme de la casa de campo de mis abuelos, de los veranos, de la chiquillería y... de la higuera...



... no sé porqué pero también he recordado esta canción...



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Elvis Costelo

25 comentarios:

El lenguaraz dijo...

Buenas tardes madame, como veo que se dedica a los milagros, y al parecer trabaja en la banca, voy a pedir su intervención para que yo no acabe en la idem. Verá, en una antigua época de esplendor, compré un oasis, luego, una plaga del mal de las dunas afectó a mis camellos, y mi floreciente carrera de estraperlista, se convirtió en una pendiente imparable hacia el deshonor de la morosidad. Si consigue Ud de milagro de que el Ambrosiano no se quede con mis dominios, le contaré los tres secretos que Ud me pida y la invitaré a un Falafel (es que la cosa está malita)

Corpi dijo...

Vaya, has despertado en mí sentimientos melancólicos. También recuerdo a mis abuelos y los puedo asociar a los higos y también las higueras han formado parte del paisaje de mi infancia. Además los higos me encantan.
Un beso.

argamenon dijo...

Me gusta recordar. Es como vivir otra vez y con la posibilidad de rectificar. Pero, ¿para qué rectificar? Simplemente se suavizan los malos recuerdos, si es que los hay, “que haberlos hay-los” o simplemente se justifican, se perdonan, se disfrazan. Yo vuelvo a atrás con mucha frecuencia pero para hacer un barrido rápido. No me regodeo en ello, ni siquiera pretendo dar la impresión a los demás y a mi mismo que hoy no vale demasiado la pena, y hay que volver al pasado.
Mi pasado es eso, pasado. Me encanta, pero no volverá, y también me encanta saber que no volverá y que aunque el presente deje mucho que desear, es la antesala del futuro, y éste, sin lugar a dudas, es la rampa del despegue a lo desconocido, a lo maravilloso, a un mundo mejor. ¡Por supuesto!
Me gustan los detalles humanos calidos, casi infantiles, llenos de la emotividad del agradecimiento que nace de lo más profundo y se alimenta de esos obsequios que requieren de la imaginación y el esfuerzo.
No hace mucho me regalaron una pequeña tarta de esas que rezuman por todos sus poros hierro, sudor y lágrimas. Evidentemente el Cid ya no cabalga, pero si lo había hecho y arduamente quien quería agradecerme los servicios prestados, y su obsequio me dejó en evidencia frente a mi mismo: primero porque no había razón para ello, simplemente me había comportado como se presume que se debe hacer y casi nadie hace; y segundo, porque me nacieron de lo más limitado de mi esencia de ser humano esos respetos humanos, que no sé por qué se llaman de tal guisa, ya que son todo lo contrario a “respetos” y a “humanos”. La tarta terminó en la papelera, y yo mirándome sin pestañear en el espejo del servicio. Me dio mucha pena lo que vi en aquel espejo.
Algún día volveré atrás en mis recuerdos, y me comeré placidamente y como se merecía aquella tarta.
Así sea.

NoSurrender dijo...

Quizás los chicos hagamos mal el papel de cuida-princesas cuando somos críos, pero esas aventuras tan sucias para las rodillas... no me digas que no eran emocionantes ¿eh? :)

Los higos hacen una buena salsa para contrastar la carne de caza. Y los romanos decían que eran afrodisíacos ;)

alter ego dijo...

Dedicarse a los milagros es una ardua tarea, aunque tiene la ventaja de ganarse el reino divino. A la hora de comer, sólo se precisan un par de panes y peces. Que montas una boda, sacas dos jarras de vino y ofreces barra libre. Que te haces mayor y pierdes vista, te llamamos, apañas barro por el camino y todo listo.
Tal vez puedas hacer algo por mi, lo pagaría bien: canto fatal :(. Lo he intentado todo, practico en la ducha, en el coche y atormento a los vecinos. Hasta las ratas huyen despavoridas. Las plantas se ponen mustias y mis compañeros de piso me graban y lo cuelgan en youtube para recordarnos que el Apocalipsis está cerca. ¿No podrás hacer uso de tu magia? ;)

Esperanza dijo...

Es muy hermoso lo que explicas.
Conciliador y cercano.
Amable.
Un abrazo

El Responsable dijo...

Pues yo siempre odié los higos, tanto los secos como los del tiempo, me pelaba la lengua después de comerlos.

u minúscula dijo...

oh, y te comes la piel? me encanta abrir y meter los labios, y succionar? jejeje.

abrazo

e-catarsis dijo...

Buenos días monsieur, lamento decepcionarle pero no trabajo en la banca de manera que tendremos que limitar los milagros, en cualquier caso el Ambrosiano tiene (bajando a la derecha) un mostrador muy cuco en el que estoy segura atenderan cualquier cuestión, si no hubiera nadie detrás del mostrador sea paciente que igual han tocado maitines y...la devoción en esa empresa es lo primero

PD Lo mismo no me cree pero no he probado un falafel en mi vida...una mézcla extraña ¿está buena?
:))

Corpi es que en el levante hay muchas higueras y mucho verano y...presumo que muchos abuelos
;-)

Una pena que tirara la tarta a la papelera Argamenon, porque podrá saborear otra pero esa ya no.
A veces es curioso pero la imagen que nos devuelve el espejo es la de un extraño aunque sin duda somos nosotros, supongo que es el resultado de ese pasado con las marcas recientes de un presente que al instante ya es pasado (que lío ¿no?), aunque coincido con usted en que aún hay muchas posibilidades y por eso, sólo por eso aún me sigo mirando al espejo
Afortunadamente el tiempo suaviza y acomoda el/los recuerdo/s; la memoria selectiva es una herramienta muy útil para esto (la supervivencia)
;-)

Nosurrender, sin duda he vivido aventuras muy emocionantes. historias increibles como todas en las que la imaginación es la principal protagonista; me recuerdo pirata, vaquero, a ratos policía a ratos ladrón ( según ) pero la verdad es que nunca princesa :P
No sabía que eras un "cocinillas" y por último confesarte que por estas tierras tenemos un pasado romano del que nos sentimos muy orgullosos, tal vez por eso me guste esa fruta... la memoria genética debe ser ¿no?
;-)

Jjajja Alter me temo que en ese punto (del canto) vamos apañados los dos, porque me encanta cantar pero lo hago de verdadera pena ( intento no torturar a mis semejantes pero hay veces que la canción me gusta tanto que me olvido y los resultados son nefastos), en cuaquier caso lo que si puedo es escucharte cantar y...mentirte con la mejor de mis sonrisas, aunque...luego igual te toca hacer lo mismo ( que no te pase nada)
:P

Esperanza a veces la vida tiene estos ratos con sabor a fruta
:)

Responsable a mi los secos no me gustan nada, pero los otros estan buenísimos, eso es que los has probado poco
;-)

U, yo utilizo cubiertos...cosa de tener unos padres muy quisquillosos a la hora de las "buenas maneras en la mesa", pero hay veces que me vengo ( de vengar no de venir :P) y en mi casa hago cosas absolutamente detestables aunque cuando me invitan a comer ( me guardo muy mucho "mis hazañas")...en fin
:)

u minúscula dijo...

Oh dioses, y yo que no concibo comer higos si no es con la mano? La fruta me gusta tocarla, palparla, sí. La fruta hay que comerla con boca y manos, y ojos, claro.


Entonces, tú sabes pelar langostinos con cubiertos? Eso sí que es una hazaña... ;)


Cuando le doy a tu nick, cuando me dejas un post, me entra en una página extraña y me cuesta llegar a tu blog. Te pondría entre los "templos u-terinos"; pero no sé si eso te gustaría... tú dirás.

En cuanto a tu último post, sí, ciertamente, a veces hay que olvidarse de controlar y dejar que fluya como tú dices. Sucede que para una mente como la mía eso suele resultar difícil, pero ahí vamos.. ;)

Abrazos.

u minúscula dijo...

ahy el falafel está re re re bueno!

e-catarsis dijo...

También sé comer con las manos y desde luego siempre con los ojos, que es por esas ventanas por donde se cuelan las primeras sensaciones ( para bien o para mal)
mmm ¿templos u-terinos? pues si al final sirve para que entres de manera más sencilla a mi casa pues... ponme donde gustes que yo (al final como buena reincidente) voy a estar donde siempre ;-)
¿Una página extraña dices?¿Y no soy yo?...porque mira que yo soy extraña
:))
Pues nada habrá que probar ese dichoso falalel ;-)

Saluetes

El lenguaraz dijo...

¡De vicio madame!, el Falafel debiera ser obligatorio. Entre sus innumerables ventajas, está en que se "debe" comer con las manos (con la inestimable ayuda del hocico, por supuesto).Tengo en la memoria, madrugadas en la Plaza de Cataluña, en unos chiringos antediluvianos que allí había; los comía mirando a los ojos a una morena de la que estaba enamorado, y quizás esto pudiera incluirse en el sazonado que rememoro, pero los he comido a solas, en Madrid, y juro que eran igual de celestiales (y de la morena: si te he visto, no me acuerdo).
Me hago la promesa a mí mismo, de que desplegaré todas mis estrategias, mis energíás; desempolvaré las apolilladas piltrafas de mi hipotético encanto, para invitarle un día a un Falafel, y que Ud. acepte.

¡Claro que también los venden en el Carrefull...
¡¡Jo qué prosaica!!

e-catarsis dijo...

Jajaja un punto por la palabrita de marras ;-)

Oiga lenguaraz una madame no tiene hocico aunque algunas veces le resulte muy útil poner...morretes ( por favor incluya esto en el romano III)

XDDD

Marc dijo...

No lo tomes a mal, pero me alegro de que no seas una princesa al uso, y así, no nos prives de esos otros lados de tu reino; para mí igual de sugerentes e interesantes, o más.

En el recuerdo, tengo también unos aromas y colores de fruta, de embutidos, y de algún pobre animal que le regalaban a mi padre, como agradecimiento por su trabajo. Era mi particular encuentro con un mundo rural, ya definitivamente perdido.

Me has inspirado, voy a ver qué fruta encuentro en el frigorífico.

Saludos y besos, como no.

Ruvias Intelijentes dijo...

que monito!!!!!

e-catarsis dijo...

Esta pseudo-princesa tiene alguna esquina digamos que poco regia pero...guárdame el secreto
;-)

Me alegro haber inspirado un asalto en condiciones al frigo...¿¿einsss piratilla??

Bss :))
Ruvis ¿a que sí? ¿a qué es muuuuuy monito?
:))

Thalatta dijo...

¡Huy princesas! están saliendo en la segunda generación, y es que con tal de llevar la contraria a las madres...
Nada, que yo también tuve una abuela y hermanos, solo hermanos, pero a mi me daba por leer sus tebeos más que tirarme al río o subir a los árboles :)
¡¡Buen día!!

Manuel Márquez dijo...

Me ha gustado mucho todo el texto, compa-e, el episodio del pasado, muy evocativo, y el episodio del presente, muy sentido. No sé si serán las calores, pero, es cierto, te veo con las defensas bajas y el punto tierno alto: en cualquier caso, si eso va a seguir sirviendo para que sigas escribiendo cosas tan bonitas, tú sigue, tú sigue...

Ah, el tema de Elvis Costello, que no había odído nunca, muy hermoso, pero demasiado largo, ¿no...? Un tema de ese corte, con tres minutitos, chapó...

Un abrazo.

Manuel Márquez dijo...

Ah, un apunte, compa-e, que se me había pasado, a mí los higos también me encantan, y, mira tú qué casualidad, ayer tuve ocasión, por cortesía de mi cuñada, de pillar una partida bastante interesante (de la que daré buena cuenta a lo largo de estos próximos días). A tu salud y a la de tus lectores me echaré al coleto alguno, tenlo por seguro...

Un abrazo.

e-catarsis dijo...

jajajaj Tha...vaya par de dos
Besotes

Compa-m, eres un pejigueras con la canción de Costelo yo creo que está bien así y no con recortes :P
Por cierto que suerte tienes, esa cuñada tuya empieza a caerme muy bien
;-)

Es el calor que tiene en estado de shock líquido a mi neurona y claro así no hay manera
;-)

Mr. TAS dijo...

siempre he sido capaz de distinguir una higuera de entre mil árboles, y es que tengo un método:
1) que no pare ninguno!
2) me fijo en la hoja
3) me fijo en el higo

no falla!

e-catarsis dijo...

Pues desde luego el punto 2 y 3 de su método parecen eficaces pero el 1 me deja perpleja
Un saludo Mr.
:)

elperdedor dijo...

Mmmm... higos proustianos, como brioches. La memoria es un hábito culinario. Tenga cuidado y no se empache


Saludos de memorioso

e-catarsis dijo...

Déjeme que sea excesiva mientras paladeo el sabor de la fruta después...le prometo tener cuidado
Saludos