
Hay lecciones que se aprenden de manera muy rápida y otras que resultan imposibles que siendo consciente del resultado no eres capaz de hacerlo de otra manera así que la única forma de no volver a errar es sencillamente alejarte, poner la distancia suficiente sabes que esto no solucionada nada pero al menos, te engañas diciéndote que has hecho lo correcto...
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Tengo todo tipo de recetas, curan todos los males, me dicen que el objetivo por el que miro las cosas está muy bien equilibrado, suelo sonreír satisfecha hasta que necesito una de mis recetas, la busco y al intentar leerla...no entiendo lo que pone...
Tengo todo tipo de recetas, curan todos los males, me dicen que el objetivo por el que miro las cosas está muy bien equilibrado, suelo sonreír satisfecha hasta que necesito una de mis recetas, la busco y al intentar leerla...no entiendo lo que pone...
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Luego están las grandes cuestiones, esas que te hacen parar en seco, que piensas de manera íntima sin llegar a ninguna conclusión, reflexiones cíclicas, recurrentes, como la motivada por la ”penúltima” decisión de alguien de bajarse del autobús, de tomar la decisión más abrupta, de recuperar de manera tajante la dignidad, aunque sea la última vez, hablo de Inmaculada, de esta mujer que ha decidido que ya estaba bien...y lo pienso y lo entiendo pero no sé si sería capaz, no de tomar la decisión propia, que en esas hay que estar si no de ayudar a la ajena, suena extraño luchar por ayudar a morir dignamente y no hablo del Testamento Vital o de la Ley de Autonomía del Paciente, ni siquiera del artículo 143 del Código Penal, por supuesto tampoco lo hago desde ningún club de opinión pero menos como pueden ser las iglesias y sus preceptos ( tienen a veces todo mi respeto pero no se confundan) no...no es eso, es mucho más, que esté reglamentado, aunque de aquella manera, no me ayuda en la reflexión...no me ayuda nada.
Luego están las grandes cuestiones, esas que te hacen parar en seco, que piensas de manera íntima sin llegar a ninguna conclusión, reflexiones cíclicas, recurrentes, como la motivada por la ”penúltima” decisión de alguien de bajarse del autobús, de tomar la decisión más abrupta, de recuperar de manera tajante la dignidad, aunque sea la última vez, hablo de Inmaculada, de esta mujer que ha decidido que ya estaba bien...y lo pienso y lo entiendo pero no sé si sería capaz, no de tomar la decisión propia, que en esas hay que estar si no de ayudar a la ajena, suena extraño luchar por ayudar a morir dignamente y no hablo del Testamento Vital o de la Ley de Autonomía del Paciente, ni siquiera del artículo 143 del Código Penal, por supuesto tampoco lo hago desde ningún club de opinión pero menos como pueden ser las iglesias y sus preceptos ( tienen a veces todo mi respeto pero no se confundan) no...no es eso, es mucho más, que esté reglamentado, aunque de aquella manera, no me ayuda en la reflexión...no me ayuda nada.
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Esa tarea divina que se imponen algunos, esa obligación superior de salvar al prójimo, de llevarle a camino...al suyo, esa empresa altruista ¡ja! de velar por tu seguridad, esa mano helada que te tienden...sin que se la pidas...falsos predicadores...oráculos fatalistas...demasiados Mesías...demasiados errores...demasiadas muertes...
Esa tarea divina que se imponen algunos, esa obligación superior de salvar al prójimo, de llevarle a camino...al suyo, esa empresa altruista ¡ja! de velar por tu seguridad, esa mano helada que te tienden...sin que se la pidas...falsos predicadores...oráculos fatalistas...demasiados Mesías...demasiados errores...demasiadas muertes...
...¿acaso existan varios tipos de conciencia?


Existen dos tipos de personas, las que me gustan y las que no, supongo que se dirán ¡mira esta!, una reincidente que se siente ombligo y no, no es así, les cuento.