jueves, 11 de enero de 2007

...contando el tiempo...


Hay días demasiado largos, no uso reloj pero empiezo a pensar que hay días que tienen más de veinticuatro horas...es una sensación porque como ya digo no uso reloj. Y es curioso porque rara vez llego tarde a nada...bueno esto no es del todo cierto he llegado tarde miles de veces ( y las que me quedan) a miles de cosas...vaaa a unas cuantas alguna vez, aunque lo que si es rigurosamente cierto es que jamás he llegado tarde a un compromiso, fuera este de índole profesional o...de los otros, no es una virtud, ni siquiera es respeto hacia los demás porque me merecen sólo el justo, y algunos ni eso, es que me sale, debo tener una especie de super yo vestido del Conejo Blanco ( cada cual se viste de lo que le da la real gana) en Alicia en el país de las Maravillas.
Adoro este libro, lo he leído muchas veces, unas como debe ser es decir comenzando por el prólogo aunque hay personas que lo desprecian en mi opinión hay veces que se pierden una novela corta y otras información muy interesante; otras lo he leído a trozos, según se abría.
Quien le iba a decir al todo terreno de Charles Lutwidge Dodgson alias Lewis Carroll, que aquellas historias que contaba a unas crías iban a dar tanto de sí..., porque no deja títere con cabeza...me encanta.

Estoy divagando demasiado, pero me encanta saltar de una cosa a la otra, condición femenina...dicen.

El tiempo es relativo, tarde o temprano son conceptos muy subjetivos y la verdad es que el tiempo corre de manera distinta para cada cual y desde luego en cada situación, un minuto es eterno cuando estamos incómodos y un suspiro en el caso contrario, todo es según.

Una vez conocí a un tipo que llevaba dos relojes, tomábamos café en el mismo bar y un día no recuerdo como fue comenzamos a charlar, recuerdo que miraba constantemente hacia los lados y no paraba de mover las manos, me ponía nerviosa, sin embargo su mirada era serena y su sonrisa amable, a penas quince minutos, un café rápido. Me gustaba entrar y encontrarlo allí. No recuerdo su nombre, tal vez no se lo pregunté, pero de lo que si estoy segura es de que el tiempo para él a pesar de sus relojes no importaba demasiado.

En estos tiempos de prisas, autobuses, caos, papeles que se amontonan, notitas recordatorias ( de colores), móviles, IPOD...intuyo que hay gente que se esfuerza en vivir de otra manera, tal vez como si quisieran equilibrar el desequilibrio, como si supieran que tienen rato a rato que hacer el ánimo de organizar el desorden, de intentar frenar un poco la vorágine en la que vivimos, la confusión que nos turba pero que es el único elemento donde sabemos respirar, en definitiva la improvisación con la que llenamos/nos llenan el día, ese día que hay veces que tiene algo más de veinticuatro horas.

2 comentarios:

Dr. Strangelove dijo...

Según en qué situación te encuentres, te parece que deberías detener el tiempo y en otras pasar página del día. Por eso yo tampoco uso reloj y nunca llego tarde (no suelo). Al respecto del tiempo el otro día escuché a Punset (el del programa Redes), en la radio diciendo que cuando se siente estresado por el tiempo, acaricia su fósil de 150 millones de años y comprende que el tiempo no es nada.
Esto sólo significa que está como una chota o que realmente nos esclavizamos nosotros mismo con el puto reloj.

Bueno, un beso que yo también divago.

ciao!

e-catarsis dijo...

Maldito viernes, por más que lo intento no puedo organizarme…me falta tiempo, es para mí el peor día de la semana a pesar de ser la antesala del sábado ( un día simpático).
Punset es…Punset, lo dejo ahí, pero desde luego acariciar algo muerto y frío a mi no me relajaría lo más mínimo, aunque entiendo la emoción que puede suponer tener un objeto así entre tus manos…ya dije por ahí que no me cuesta nada ponerme en las pieles ajenas, humanas claro, es la única concesión que le hago a la especie, y me temo que es por pura necesidad de entender, yo, el resto si no entiende que se paseen por el diccionario…de la vida.
Ya dijo Hobbes, si la memoria no me falla que “….el hombre era un lobo para el hombre…”, pues nada a llevarlo como buenamente se pueda.
Por cierto Doc, no tendría un hueco en su agenda para sacar a pasear a mi súper yo, últimamente está algo desobediente.

Saluetes d’esos