viernes, 2 de febrero de 2007

...play it again, Sam...


Hoy quiero hablar de sueños, no del proceso mental involuntario sino de esos resquicios atemporales por donde me gusta colarme e imaginar cosas, les cuento que no necesito estar dormida para soñar es más para esta actividad me resulta más placentero estar bien despierta porque de lo que sueño dormida, rara vez recuerdo nada.

Dicen por ahí que cuando abandonas tus sueños, mueres y tal vez sea así, la gente que no sueña, los reacios a dejar volar su imaginación, los incapaces... que los hay, llevan una carga demasiado pesada...la realidad y esto les hace a menudo estar de muy mal humor porque soñar...incentiva...ilusiona...descarga a pesar de que muchas de esas ensoñaciones queden sólo en eso...pero esta certeza la tenemos todos los que soñamos y siempre que se acoten estos, siempre que no se pierda la perspectiva yo diría que es el punto de inflexión ideal para sobrevivir...es una opinión.

Soñar es algo extraordinario, es sacar a pasear la fantasía esa genialidad que resulta de poder representar imágenes, salir por un momento de la realidad cotidiana ( aliviar la pesada carga) y pensar en lo que puede ser, no importa lo que sea que imaginemos, la ilusión que tengamos o el anhelo que sintamos, porque ¿Quién dice que no puede ser?

Cuando somos críos todo nos está permitido y te puedes abandonar a las historias más increíbles esto suele hacer mucha gracia a los adultos pero a final, ya saben...cosas de críos, sin embargo a medida que vamos dejando atrás a ese crío tendemos a alejarnos de esa actividad tan poco adulta, las responsabilidades, las cosas importantes, las urgentes ( uf..), no te dejan apenas tiempo para nada, sólo unos pocos pirados e inmaduros, nos llaman más cosas pero...lo dejo ahí ( entre los que me incluyo... y a mucha honra...), pasamos de lo conveniente y sensato y asomamos de vez en cuando la nariz a ese mundo imaginario por el puro placer de respirar un aire distinto.

Resulta curioso, pero cuando logramos hacer realidad una ilusión, esta no siempre se ajusta a la idea soñada, porque en los sueños todo es perfecto incluso en su imperfección y el deseo vehemente nos hace dotar de una cierta excelencia que sólo existe en la ensoñación, pero...alguna cosa en contra tenía que tener... También resulta curiosa la manera con la que nos conformamos cuando, en la mayoría de los casos, el sueño no se hace realidad, nosotros, los soñadores impenitentes (utilizo el plural porque al menos que yo sepa somos dos...pirados confesos y públicos), tenemos nuestros recursos para no caer en el desánimo, cosa que para las personas que lo miden todo con el metro de la efectividad práctica, no alcanzar una meta es un verdadero desastre, ellos van al psicólogo con la misma facilidad con la que yo me quedo mirando hacia adentro...maneras de vivir...

...y me dirán que ¿Qué pinta el Sr. Allen en toda esta historia?...pues de sueños va la cosa y de pirados y EL, es el más grande, no me negarán que dar consejos a Humphey Bogart no es un alucinante sueño...

Allen/Keaton...sin comentarios...

4 comentarios:

apesardemi dijo...

Me ha encantado el final de tu post, el Sr. Allen es grande entre los grandes y dar consejos a otro grande como Bogart es un sueño alucinante y genial.

Los sueños los podemos moldear o diseñar como mejor queramos, para algo son nuestros sueños, por eso son mágicos y perfectos, y por eso casi nunca se corresponderán cien por cien con la realidad.

Soñar es necesario y, además, no engorda y es barato ;))

Saludos.

Alvargonzalo dijo...

¿Con la ensoñodara Keaton? Imaginable.
(Siempre en el lío, hasta jurídico)

ruvias intelijentes dijo...

cuanta de razon!!!

i talmente dacuerdo en que mola mas sonyar despierto. a nosotras nos justa decir, hen bez de que semos locas, que tenemos mucha bida interior. i como hes nuestra i hes interior... nos la inbentamos!!

vesis, salerosa!!!

Dr. Strangelove dijo...

La vida es sueño, que dice el clásico. Alimentarse de la materia de la que están hechas los sueños es una de las razones para vivir. Sin ellos no seríamos lo que somos.

Por supuesto, soñar despierto es esencial para el alma y sano para la mente, para poner algo de ilusión a tanto seso.

Muy acertada reflexión como de costumbre. Y Allen es grande y es un soñador compulsivo.

Besos.