domingo, 11 de febrero de 2007

Una historia cualquiera




No levantaba dos palmos del suelo pero cuando caminaba tenía ese andar chulesco de los que van de vuelta de todo, y una mirada pícara llena de sabiduría a pesar de su corta edad. Le gustaba inventarse historias muy tristes para los turistas que le hacían ganar algunas monedas, historias tan increíbles como increíble era su realidad, pero esta nunca la contaba porque le parecía poco original. Se pasada el día imaginando cosas, formaba parte de su trabajo recopilar cualquier detalle desde el que construir una nueva historia desconocida para sus potenciales clientes...había que comer.

Aunque su verdadero sueño era volar, le maravillaba mirar el cielo y en él los ejercicios de navegación aérea de las aves, también le gustaban las nubes esos enormes dulces de algodón de formas tan divertidas. Cuando no había trabajo y había muchas veces que no lo había se entretenía, él y de paso engañaba a su estómago considerando como lo haría posible y tumbado panza arriba pasaba horas mirando sus ejecuciones magistrales hasta que se dormía para despertar en el sueño que más le gustaba en dónde podía volar y las bandadas de gaviotas lo adoptaban como un miembro más y él agradecido y humilde, aprendía de ellas...

Se había acostumbrado a jugar con sus sueños...

1 comentario:

Dr. Strangelove dijo...

Preciosa historia con sueños de fondo y magnífico título.

Quiero más!!!

Besos